Hay lugares donde la temperatura sube sin necesidad de sol. Espacios donde el vapor, la oscuridad y el deseo se mezclan en silencio. A veces basta una mirada, un roce o un gesto para que todo empiece. El sauna, cuartos oscuros y afters forman parte de la vida nocturna y sexual de muchas personas: sitios donde el cuerpo manda y las palabras sobran.
En esos encuentros rápidos, intensos y anónimos, el placer se siente cerca, pero la prevención a veces se queda lejos.
Cuando el impulso gana en el sauna
El momento ocurre sin plan. Entre música, vapor o alcohol, el deseo aparece sin filtros, y el condón muchas veces no está a mano o se deja “para la próxima”. El cuerpo responde antes que la cabeza, y después llega esa voz interna que se pregunta si estuvo bien, si había riesgo, si era necesario cuidarse más.
No se trata de culpa. Se trata de reconocer que el sexo espontáneo también existe —y que informarse y prepararse permite vivirlo sin miedo.
Cuidarse también es parte del juego
El cuidado no corta el deseo: lo mejora. Tener condones y lubricantes siempre cerca, usar PrEP si tienes encuentros casuales frecuentes, o acudir a un lugar donde puedas hacerte la prueba de VIH e ITS con regularidad, no te quita libertad; te la devuelve.
El autocuidado no es una obligación: es una forma de placer extendido. Saber que te estás protegiendo te permite entregarte sin ansiedad, sin la carga del “y si…”.
Después del calor en el sauna, la información
Si tuviste sexo sin condón o con dudas sobre protección, recuerda que existen opciones efectivas:
- La PEP, que puedes usar dentro de las 72 horas posteriores a una exposición.
- La PrEP, que se toma antes o de forma continua y reduce el riesgo de adquirir VIH.
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Y si el encuentro ya pasó, siempre es buen momento para hacerte la prueba de VIH e ITS. En AHF Chile puedes acceder a pruebas de VIH de manera gratuita, confidencial y sin juicios.
El placer y el cuidado no se excluyen
El problema no son los espacios donde sucede el deseo. El problema es el silencio con el que a veces se vive después. Hablar de estos lugares, sin prejuicio ni caricaturas, permite que más personas sepan cómo cuidarse y accedan a información real.
Porque la sexualidad no necesita esconderse. Solo necesita libertad, respeto y cuidado. Y en ese equilibrio —entre placer e información— está la verdadera prevención.
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