Postear una foto en redes sociales se volvió parte de la vida cotidiana. Compartimos imágenes, videos, historias y momentos personales casi todos los días. Muchas veces sin imaginar que una simple fotografía puede ser manipulada con inteligencia artificial para crear contenido sexual falso. A eso se le llama deepfake, y ya está reconocido como una forma de violencia digital.
ONU Mujeres advierte que este tipo de contenido está creciendo rápido. Se estima que entre el 90% y el 95% de los deepfakes que circulan en internet son pornográficos. Y el 99% de las personas afectadas son mujeres. Aunque el contenido sea completamente falso, el daño es real: acoso, deterioro de la salud mental, pérdida de privacidad y miedo a participar en espacios digitales.
Un deepfake es contenido creado o manipulado con inteligencia artificial para que parezca real. En el caso de los deepfakes sexuales, alguien usa fotografías o videos existentes para generar imágenes íntimas falsas. Lo más preocupante es que no se necesitan fotos íntimas para hacerlo. Una selfie, una foto de perfil o una imagen de redes sociales puede ser suficiente.
No le pasa solo a las famosas
Cuando se habla de deepfakes, muchas personas piensan en actrices o figuras públicas. Pero la realidad es otra. Una investigación de 2025 identificó cerca de 35,000 modelos públicos de deepfake descargables con alrededor de 15 millones de descargas. El 96% estaban diseñados para mujeres. Y los objetivos no eran solo celebridades: también personas comunes con perfiles pequeños en redes sociales. Cualquier persona con fotos disponibles en internet puede convertirse en víctima.
El daño no depende de que la imagen sea real o falsa. Las personas afectadas pueden experimentar:
- Ansiedad, estrés o angustia emocional
- Acoso y hostigamiento en redes sociales
- Daño a su reputación personal o profesional
- Difusión masiva de contenido difícil de eliminar
- Miedo a expresarse o participar en espacios digitales
Los números confirman la magnitud del problema. Según ONU Mujeres, los videos deepfake disponibles en internet aumentaron más de 550% entre 2019 y 2023. El 98% corresponde a contenido pornográfico.
Aunque la responsabilidad siempre recae en quien crea o difunde este contenido, hay medidas que pueden ayudar a reducir riesgos:
- Revisar la configuración de privacidad de tus redes sociales.
- Limitar la exposición pública de fotografías personales cuando sea posible.
- Evitar aplicaciones que prometan generar imágenes íntimas con IA.
- Denunciar contenido manipulado en las plataformas donde aparezca.
- Buscar apoyo legal, psicológico o institucional si eres víctima.
Publicar una fotografía no significa autorizar que alguien la modifique, la sexualice o la use para crear contenido falso. Los deepfakes sexuales vulneran la privacidad, la dignidad y el consentimiento. A medida que la inteligencia artificial avanza, también es necesario fortalecer la educación digital y la protección de derechos.
Detrás de cada imagen manipulada hay una persona real. Y ninguna tecnología debería usarse para vulnerar sus derechos.
En AHF Chile promovemos una salud sexual informada y libre de violencia. Si tienes dudas o quieres saber más sobre tus derechos digitales, podemos orientarte con información confiable y sin juicios.





